viernes, 17 de julio de 2015

Fobia social


Las fobias sociales suelen comenzar en la adolescencia y giran en torno al miedo a ser enjuiciados por otras personas y suelen llevar a evitar situaciones sociales determinadas. Al contrario que la mayoría de las fobias, las fobias sociales se presentan con igual frecuencia en varones y en mujeres.

Algunas de las fobias sociales son restringidas (por ejemplo, a comer en público, a hablar en público o a encuentros con el sexo contrario), otras son difusas y abarcan casi todas las situaciones sociales fuera del círculo familiar. El temor a vomitar en público puede ser importante. El contacto visual directo puede ser particularmente molesto en determinadas culturas.

Las fobias sociales suelen acompañarse de una baja estimación de sí mismo y del miedo a las críticas. Puede manifestarse como preocupación a ruborizarse, a tener temblor de manos, náuseas o la necesidad imperiosa de orinar y a veces la persona está convencida de que el problema primario es alguna de estas manifestaciones secundarias de su ansiedad. Los síntomas pueden desembocar en crisis de pánico. La conducta de evitación suele ser intensa y en los casos extremos puede llevar a un aislamiento social casi absoluto.

Pautas para el diagnóstico

a) Los síntomas psicológicos, comportamentales o vegetativos, son manifestaciones primarias de la ansiedad y no secundarias a otros síntomas como por ejemplo ideas delirantes u obsesivas.
b) Esta ansiedad se limita o predomina en situaciones sociales concretas y determinadas.
c) La situación fóbica es evitada, cuando ello es posible. 

En estos casos suele ser eficaz la terapia cognitiva conductual para reconocer pensamientos distorcionados y aprender nuevos patrones de conducta . En algunas ocasiones es necesiaria la administración temporal de psicofármacos para el manejo de los síntomas vegetativos propios de la ansiedad.

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